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Archivo para la categoría ‘Literatura’

Fernando Delgadillo, Jaramar y Lila Downs en torno al Festival Cultural Amado Nervo

Lunes, 19 de Octubre de 2009 Raymundo Torres Sin comentarios
Cartel del Festival Amado Nervo

Cartel del Festival Amado Nervo

Amado Nervo uno de los más sobresalientes poetas del modernismo junto a Rubén Darío o José Martí nació en la ciudad de Tepic, la capital de Nayarit en México y es en este lugar donde desde hace nueve años se realiza el Festival Cultural Amado Nervo, la expresión mas sobresaliente de esta región del país.

A lo largo de sus 9 ediciones este festival ha contado con la participación de valiosos artistas de interés en torno a la canción de autor como: Alejandro Filio, Armando Manzanero, Tania Libertad, Oscar Chávez, Susana Zabaleta, entre otros.

En sus primeras ediciones, el festival se llevo a cabo alrededor de la fecha luctuosa del Poeta, sin embargo por  conocidas razones de salud pública se pospuso hasta estas fechas, iniciando del 15 al 18 de octubre en la “Riviera Nayarit”  paradisiaca   zona de la región, para continuar en la capital Tepic (cabe señalar que el nombre oficial de la ciudad citada es “Tepic de Nervo”) del 18 al 25 de octubre  y finalizará en la ciudad de México del 29 al 31 de octubre.

La canción hispana está presente en esta edición con intérpretes y cantautores como Amaury Perez, Francisco Cespedes, Jaramar, Lila Downs y Fernando Delgadillo; sin duda un festival de calidad que si bien es relativamente joven, promete convertirse en pieza clave del desarrollo cultural de la región para el deleite de todo aquel que pueda asistir; locales y foráneos en torno a la obra del Poeta mexicano.

Joaquín Sabina analizado por su alto nivel literario

Domingo, 3 de Agosto de 2008 Trobytes 5 comentarios

Emilio de Miguel, catedratico de literatura en la universidad de Salamanca, recien publico el libro “Joaquin Sabina. Concierto Privado”, en este, analiza la letra de 150 canciones del genio de Ubeda desde un punto de vista formal.

El libro se basa principalmente en el disco “19 dias y 500 noches” que desde el punto de vista del autor es el mas maduro completo y comprometido. El libro consiste en 222 paginas escritas sin tecnicismos y lleno de citas textuales, y ya esta a la venta en españa.

A decir del autor que ha estudiado a otros como Lorca, Buero Vallejo, ha elegido a sabina por que es un fenómeno literario singular que nos demuestra que la calidad literaria y el éxito comercial no son mutuamente excluyentes.

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Pedro Guerra – La palabra en el aire [Altamente Recomendado]

Martes, 7 de Agosto de 2007 Trobytes 1 comentario

lapalabraarriba.jpg

Ultimamente he estado escuchando a Pedro Guerra el canta autor de las Islas Canarias y me he encontrado con una verdadera joya, un disco que no habia escuchado detenidamente, pero ahora que lo hago me doy cuenta de la gran calidad musical y poetica que tiene este material de Pedro Guerra que fue publicado ya hace algunos años en el 2003.

la-palabra-en-el-aire.jpg

Es tan altamente recomendable que lo publicaré aqui se los recomiendo es un compilado de la musica y voz de Pedro Guerra que es realmente melodiosa y la poesia de Angel Gonzalez. La voz de Angel Gonzalez fue tomada del recital  que lleva el mismo nombre “La palabra en el aire” realizado en Oviedo en el año 2002.

Los ritmos son lentos a diferencia de otras obras de Pedro Guerra, es un canto algo melancolico, sereno, romantico; en su contenido hace referencias al frio, al otoño, el invierno en poemas como “Artritis Metafisica” escuchenlo, seguro padecen de ella…

Les citaré la primera cancion-poema llamada “Estos poemas” una excelente carta de presentación del disco… Si tienen oportunidad adquieranlo o escuchenlo de alguna manera les hara el dia.

… Estos poemas los desencadenaste tú,
como se desencadena el viento,
sin saber hacia donde ni por qué.

Son dones del azar o del destino,
Que a veces
La soledad arremolina o barre.

Nada más que palabras que se encuentran,
Que se atraen y se juntan
Irremediablemente,
Y hacen un ruido melodioso o triste, lo mismo que dos cuerpos que se aman.

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Silvio Según mario Benedetti

Jueves, 12 de Julio de 2007 Trobytes Sin comentarios
Hoy me atreveré a citar un texto de Mario Benedetti que hace una monografia de Silvio:
Por muchas razones, y hasta sinrazones, Silvio Rodríguez es un cantante fuera de serie. Cofundador, con Pablo Milanés, Noel Nicola, Vicente Feliú, Eduardo Ramos, Sergio Vitier (y aunque nadie sabe quién la bautizó así) de la Nueva Trova, ha aportado su indudable prestigio a un movimiento que revitalizó la canción cubana y la catapultó en el plano internacional. No obstante, aún dentro de un núcleo tan fermental, con el que siempre se sintió plenamente identificado, Silvio es un talante inconfundible.

Curiosamente, su voz no es cálida ni grave ni particularmente seductora, sino más bien aguda, de un timbre casi metálico y sin embargo frágil. Al escucharlo, uno llega a temer que en cualquier momento se le quiebre, y ese riesgo ( que en su caso no es deliberadamente buscado sino más bien lo asume como algo irremediable) también forma parte de su extraño atractivo. Con características que en cualquier otro cantante serían anticarismáticas, Silvio funda precisamente su carisma. Quizá el secreto resida en que siempre transmite una gran sinceridad, una honestidad a toda prueba, un no aparentar lo que no es, y, en estos tiempos de famas prefabricadas, de engendros de la machacona y mistificadora publicidad, esa actitud, a la que el público accede sin intermediarios, significa una bocanada de aire fresco en un ámbito, como el del espectáculo, por lo común tan especulativo como artificial.

Salvo en casos excepcionales, Silvio es autor de la letra y la música de sus canciones. Como en los ejemplos de Pablo Milanés, Chico Buarque. Viglietti, Serrat, Aute y no muchos más, esa doble autoría otorga a sus producciones una unidad esencial. Sean o no el resultado de un desarrollo paralelo, letra y música aparecen como gemelas (jimaguas, diría en Cuba), copartícipes en el acto de la parición. Fundamentalmente, las letras de Silvio, sobre todo las que crea a partir de una duramente adquirida madurez, tienen un nivel textual tan afortunado que (algo no demasiado frecuente en los cantores populares) conservan su validez política aun sin el básico soporte de la música. Alguna vez he sostenido, y su trayectoria posterior corrobora ni diagnóstico marginal, que Silvio es un poeta que canta, y más aun: que es uno de los poetas más talentosos de su generación.

Siempre recordaré como conocí a Silvio y a Pablo en La Habana, allá por el año 1966. Era mi primera visita a Cuba. Unos amigos me habían invitado a cenar en su casa y me anunciaron que más tarde vendrían dos cantantes muy jóvenes, todavía casi desconocidos. Por fin llegaron con sus guitarras y cantaron cinco o seis canciones cada uno. Tuve la rara sensación de que asistía a un viraje importante de la canción cubana: por un lado estaba presente la tradición trovadoresca, y por el otro una propuesta asombrosamente innovadora, que transformaba, enriqueciéndolos, los ritmos heredados e insertaba en las letras un sentido tan comunicativo como el de la poesía conversacional, entonces en pleno desarrollo en América Latina. Varios años después, escuchándolos de nuevo en textos y música de más rigurosa factura, les pedí que cantaran aquellas letras primigenias que les había escuchado en el 66. Pero no las recordaban. Lo cierto es que en ese lapso habían creado tan frenéticamente nuevos cantos, que aquellos iniciales, tan importantes para mí, habían sido cubiertos por su propio olvido.
Este libro de Joseba Sanz tiene un valor inapreciable: inserta la obra del cantante en su vida, las sigue a ambas paso a paso, estrofa a estrofa. No es sólo una cronología ampliada, sino un curriculum espiritual, una efemérides de estado de ánimo. Por primera vez el oyente de Silvio podrá aquilatar no sólo una ruta artística sino también un recorrido vital. Podrá comprobar así que el mayor compromiso (palabra hoy tan subestimada por la dejadez postmodernista) de Silvio es con la vida, a la que no canta de lejos sino metida en ella hasta en los tuétanos. Participando en la campaña de alfabetización, embarcando hasta África en el barco pesquero Playa Girón, empuñando un fusil para defender su Revolución, arriesgando su vida en Angola, cantándole al amor desde el amor, aprendiendo a tratar de igual a igual a las mujeres de su vida, creciendo con sus hijos, la trayectoria de Silvio es el hilo conductor de su canto, y cuando los públicos, leales y fervientes, de cualquiera de los tres mundos, lo aplauden con denuedo y naturalidad, no sólo están premiando su arte, también su coherencia, su fidelidad a la Revolución y a sí mismo, su capacidad de trabajo y su rigor, su calidad humana. Silvio nunca será un mito; no viaja con su pedestal a cuestas. Sus públicos lo saben y tal vez por eso lo tratan como a un querido y sencillo compañero, que les canta y les dice las felicidades y las desdichas que ellos también quisieran cantar y decir tan entrañablemente como él.
Mario Benedetti

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Silvio Rodríguez según Mario Benedetti

Martes, 26 de Junio de 2007 Trobytes Sin comentarios

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Por muchas razones, y hasta sinrazones, Silvio Rodríguez es un cantante fuera de serie. Cofundador, con Pablo Milanés, Noel Nicola, Vicente Feliú, Eduardo Ramos, Sergio Vitier (y aunque nadie sabe quién la bautizó así) de la Nueva Trova, ha aportado su indudable prestigio a un movimiento que revitalizó la canción cubana y la catapultó en el plano internacional. No obstante, aún dentro de un núcleo tan fermental, con el que siempre se sintió plenamente identificado, Silvio es un talante inconfundible.

Curiosamente, su voz no es cálida ni grave ni particularmente seductora, sino más bien aguda, de un timbre casi metálico y sin embargo frágil. Al escucharlo, uno llega a temer que en cualquier momento se le quiebre, y ese riesgo ( que en su caso no es deliberadamente buscado sino más bien lo asume como algo irremediable) también forma parte de su extraño atractivo. Con características que en cualquier otro cantante serían anticarismáticas, Silvio funda precisamente su carisma. Quizá el secreto resida en que siempre transmite una gran sinceridad, una honestidad a toda prueba, un no aparentar lo que no es, y, en estos tiempos de famas prefabricadas, de engendros de la machacona y mistificadora publicidad, esa actitud, a la que el público accede sin intermediarios, significa una bocanada de aire fresco en un ámbito, como el del espectáculo, por lo común tan especulativo como artificial.

Salvo en casos excepcionales, Silvio es autor de la letra y la música de sus canciones. Como en los ejemplos de Pablo Milanés, Chico Buarque. Viglietti, Serrat, Aute y no muchos más, esa doble autoría otorga a sus producciones una unidad esencial. Sean o no el resultado de un desarrollo paralelo, letra y música aparecen como gemelas (jimaguas, diría en Cuba), copartícipes en el acto de la parición. Fundamentalmente, las letras de Silvio, sobre todo las que crea a partir de una duramente adquirida madurez, tienen un nivel textual tan afortunado que (algo no demasiado frecuente en los cantores populares) conservan su validez política aun sin el básico soporte de la música. Alguna vez he sostenido, y su trayectoria posterior corrobora ni diagnóstico marginal, que Silvio es un poeta que canta, y más aun: que es uno de los poetas más talentosos de su generación.

Siempre recordaré como conocí a Silvio y a Pablo en La Habana, allá por el año 1966. Era mi primera visita a Cuba. Unos amigos me habían invitado a cenar en su casa y me anunciaron que más tarde vendrían dos cantantes muy jóvenes, todavía casi desconocidos. Por fin llegaron con sus guitarras y cantaron cinco o seis canciones cada uno. Tuve la rara sensación de que asistía a un viraje importante de la canción cubana: por un lado estaba presente la tradición trovadoresca, y por el otro una propuesta asombrosamente innovadora, que transformaba, enriqueciéndolos, los ritmos heredados e insertaba en las letras un sentido tan comunicativo como el de la poesía conversacional, entonces en pleno desarrollo en América Latina. Varios años después, escuchándolos de nuevo en textos y música de más rigurosa factura, les pedí que cantaran aquellas letras primigenias que les había escuchado en el 66. Pero no las recordaban. Lo cierto es que en ese lapso habían creado tan frenéticamente nuevos cantos, que aquellos iniciales, tan importantes para mí, habían sido cubiertos por su propio olvido.

Este libro de Joseba Sanz tiene un valor inapreciable: inserta la obra del cantante en su vida, las sigue a ambas paso a paso, estrofa a estrofa. No es sólo una cronología ampliada, sino un curriculum espiritual, una efemérides de estado de ánimo. Por primera vez el oyente de Silvio podrá aquilatar no sólo una ruta artística sino también un recorrido vital. Podrá comprobar así que el mayor compromiso (palabra hoy tan subestimada por la dejadez postmodernista) de Silvio es con la vida, a la que no canta de lejos sino metida en ella hasta en los tuétanos. Participando en la campaña de alfabetización, embarcando hasta África en el barco pesquero Playa Girón, empuñando un fusil para defender su Revolución, arriesgando su vida en Angola, cantándole al amor desde el amor, aprendiendo a tratar de igual a igual a las mujeres de su vida, creciendo con sus hijos, la trayectoria de Silvio es el hilo conductor de su canto, y cuando los públicos, leales y fervientes, de cualquiera de los tres mundos, lo aplauden con denuedo y naturalidad, no sólo están premiando su arte, también su coherencia, su fidelidad a la Revolución y a sí mismo, su capacidad de trabajo y su rigor, su calidad humana. Silvio nunca será un mito; no viaja con su pedestal a cuestas. Sus públicos lo saben y tal vez por eso lo tratan como a un querido y sencillo compañero, que les canta y les dice las felicidades y las desdichas que ellos también quisieran cantar y decir tan entrañablemente como él.
Mario Benedetti

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